Salones de belleza y clínicas estéticas · TPV a medida
TPV a medida para salones de belleza y clínicas estéticas
Un TPV a medida para un salón o una clínica estética cobra servicios, bonos y producto desde la ficha de la clienta, descuenta sesiones, calcula comisiones y cierra la caja por profesional. Se construye en 6–10 semanas. Puede convivir con la agenda donde tus clientas ya reservan.
Tengo una peluquería con dos locales y seis estilistas, y no sé cuánto tinte y producto técnico gastamos por servicio, así que no sé si el precio del color me deja margen, ¿un TPV me lo puede decir?
Un TPV normal no, porque solo registra lo que cobras. Uno a medida puede asociar a cada servicio un consumo estándar de producto técnico y dejar que la estilista ajuste los gramos reales al cerrar la cita. Con unas semanas de datos ves el coste de cada servicio y en qué local se gasta más. Antes de construirlo, prueba a apuntarlo a mano durante un mes: si ya te aclara lo que necesitas, no hace falta. Si quieres tenerlo siempre, un TPV así lo resuelve, y te preparamos el presupuesto a partir de tus servicios y tus centros.
Los problemas que vemos hoy en salones de belleza y clínicas estéticas
Tratamientos largos que se pagan por partes
Un paquete de láser o un tratamiento facial de varios meses se paga en tres o cuatro veces. Saber quién ha pagado qué, y cuánto queda pendiente, depende de una libreta.
Tarjetas regalo que nadie controla
Se venden en Navidad y el Día de la Madre, en papel y sin código. Meses después aparece una en recepción y nadie sabe si ya se usó o cuánto saldo le queda.
El producto técnico no se ve en la caja
Tinte, oxidante, ampollas, cera: se gastan en cada servicio pero no aparecen en el ticket. El margen de cada tratamiento es una suposición.
Precios distintos según quién atiende
Un corte con la estilista sénior cuesta más que con la júnior. El TPV estándar obliga a crear un producto por cada combinación y el catálogo se vuelve imposible.
Clientas que dejan de venir sin que nadie lo note
La agenda dice quién tiene cita, no quién no la ha pedido. Te enteras de que una clienta habitual se fue a otro salón cuando ya lleva meses sin aparecer.
Qué construiríamos
Cobro desde la ficha de la clienta
Recepción abre la ficha, ve los servicios de hoy, el bono activo y lo pendiente de pago, y cobra todo en un único ticket.
Tratamientos con pago fraccionado
Un paquete se vende una vez y se cobra en plazos. Cada visita muestra lo que ya está pagado y lo que falta, sin cuentas aparte.
Tarjetas regalo con código
Cada tarjeta lleva un código único, fecha de caducidad y saldo. Se puede usar en parte y en cualquiera de tus centros.
Tarifa por nivel de profesional
Un mismo servicio con precio distinto según la categoría de quien lo hace, sin duplicar productos en el catálogo.
Consumo de producto técnico
Cada servicio descuenta una cantidad estándar de producto de cabina, ajustable al cerrar. Así sabes qué cuesta de verdad un color o una limpieza facial.
Cierre por profesional y por centro
Al final del día, cada profesional ve lo que ha facturado en servicios y en producto, y la dueña ve el total de cada centro.
Propinas separadas
Las propinas con tarjeta se registran aparte y se asignan a quien corresponde, sin mezclarse con la facturación del salón.
Lista de clientas por recuperar
Quién venía cada mes y lleva más de lo habitual sin volver. Una lista para llamar o enviar un mensaje, no un informe para archivar.
Factura conforme a Verifactu
El TPV cumple las nuevas reglas de facturación o emite las facturas a través de un programa certificado.
Con qué se conecta
Lo que ya usas se queda. La herramienta nueva se conecta a ello.
- Datáfono para el cobro con tarjeta y el registro de propinas
- Impresora de tickets en recepción
- Tu agenda de citas online actual, por exportación o por su conexión si la ofrece
- WhatsApp Business para avisos de bono o de pago pendiente
- Holded, A3 o Sage para la contabilidad
- Shopify o WooCommerce si vendes producto online
- Programa de facturación certificado para Verifactu
Por qué la caja de un salón es más difícil de lo que parece
En una tienda, lo que se cobra y lo que se entrega coinciden en el mismo momento. En un salón o una clínica casi nunca: se vende un paquete hoy, se hace la primera sesión la semana que viene, se paga el segundo plazo el mes siguiente y la clienta aparece en primavera con una tarjeta regalo de su pareja. Además, detrás de cada servicio hay producto que se gasta en cabina y que no sale en ningún ticket.
Un TPV genérico solo ve el momento del cobro. Uno pensado para este sector ve la historia completa de cada clienta y el coste real de cada servicio. En la página del sector explicamos lo básico de bonos, comisiones y varios centros en software para salones de belleza y clínicas estéticas; aquí vamos al detalle de la caja.
Tres decisiones que cambian el proyecto
Dónde viven las citas. Si tus clientas reservan online y eso te trae negocio, no lo toques: el TPV se conecta o importa las citas. Si la agenda es de papel o de uso interno, puede tener sentido que forme parte del propio sistema.
Qué quieres medir. Muchos salones solo quieren cuadrar la caja y pagar bien las comisiones. Otros quieren saber el margen de cada servicio, y eso obliga a registrar el consumo de producto técnico. Es más trabajo para el equipo, así que conviene decidirlo con ellos.
Qué se vende a plazos o por adelantado. Paquetes, bonos, tarjetas regalo, señales para tratamientos caros. Cada uno es una regla distinta y todas deben verse al abrir la ficha.
Un cierre de día con el TPV funcionando
Señales de que el TPV que tienes no da más de sí
- Las tarjetas regalo o los pagos a plazos se apuntan en papel.
- Para pagar comisiones hay que repasar tickets uno a uno.
- Has creado productos falsos en el catálogo para poder cobrar combinaciones.
- No sabes cuánto te cuesta en producto un servicio de color o un tratamiento facial.
Si reconoces tres o más, lee mi TPV no hace lo que necesito antes de decidir. Y si lo que te pesa es que la agenda, la caja y la contabilidad no se hablan, mira los datos están en tres programas distintos.
Plazos y cómo empezar
El TPV para salón o clínica se construye en 6–10 semanas, y se prueba primero en un centro con los bonos y las tarjetas reales antes de llegar al resto. Tienes el funcionamiento general de un TPV a medida en TPV a medida. Cuando hayas pensado esas tres decisiones, pide tu presupuesto: descríbenos cómo cobráis hoy y qué te gustaría ver al cerrar el día, y te enviamos una propuesta preparada con calma.
Un ejemplo
Ejemplo ilustrativo
Clínica con tratamientos de láser a plazos
Una clínica estética vende paquetes de depilación láser de seis sesiones que las clientas pagan en tres plazos. Con el TPV a medida, al abrir la ficha en recepción aparece la sesión que toca, el plazo pendiente y el saldo de cualquier tarjeta regalo que traiga la clienta. La profesional que hace la sesión ve su comisión al cerrar el día y la dueña consulta qué paquetes tienen pagos atrasados.
Cuándo NO necesitas software a medida
No siempre hace falta construir. Si alguno de estos casos es el tuyo, ahórrate el proyecto.
El módulo de caja de tu agenda de citas
Si ya reservas con Booksy, Fresha o Treatwell y cobras servicios sueltos y algún bono sencillo, su caja integrada es lo más barato y evita tener dos sistemas.
Un software de gestión de estética o peluquería
Hay programas del sector que traen fichas, bonos, tarjetas regalo y comisiones. Si tu caso más raro funciona en la demo, contrátalo y dedica el dinero a otra cosa.
Un TPV de comercio general
Si tu negocio es sobre todo venta de producto con algún servicio ocasional, un TPV de tienda con buen control de stock puede bastar.
Preguntas frecuentes
Que nos cuentes, con tus palabras, cuántos centros tienes, qué bonos, pagos fraccionados o tarjetas regalo manejas y con qué agenda y contabilidad debe conectarse. Con eso estudiamos tu caso y te preparamos el presupuesto a mano, sin cifras automáticas.
No necesariamente. Si tu clientela ya reserva online con una herramienta que funciona, lo razonable es mantenerla y que el TPV lea las citas. Qué se puede conectar depende de cada agenda y lo comprobamos antes de cerrar la propuesta.
Normalmente sí. Lo que cambia es si el importe pasa al datáfono automáticamente o se teclea; eso depende del modelo y del banco, y lo miramos al principio.
Afecta igual que a cualquier negocio que factura: desde el 1 de enero de 2027 para sociedades y desde el 1 de julio de 2027 para autónomos. El TPV que construyamos lo cumplirá o facturará a través de un programa certificado.
El desarrollo lleva 6–10 semanas. Lo habitual es probarlo primero en un centro con los bonos y tarjetas reales, y luego pasar el resto.
Cuéntanos qué necesitas
Lo estudiamos contigo y te preparamos un presupuesto a medida, sin compromiso.
Pide tu presupuestoSigue leyendo
Actualizado en septiembre de 2026